lunes, 24 de noviembre de 2008
Una lástima
Tan lejos, tan lejos estoy.
Cada paso que das se descubre un pedazo de cortina.
Y a veces me doy cuenta de lo torpe que soy, sólo a veces.
Cada paso que das se descubre un pedazo de cortina.
Y a veces me doy cuenta de lo torpe que soy, sólo a veces.
martes, 11 de noviembre de 2008
Viento a favor
Y el cielo se te caía en la espalda, viento a favor.
La lluvia de prima-ver-ano sacudió todo y en ese todo estabas vos, pedaleando, empapado y con viento a favor.
Se había estampado a lo largo de la pedaleada y ahora estaba todo concentrado ahí.
La tormenta, diría minutos antes, se te iba a caer encima y vos tenías que estar atento para aprovechar el viento a favor.
La lluvia de prima-ver-ano sacudió todo y en ese todo estabas vos, pedaleando, empapado y con viento a favor.
Llegar y desnudarse en el porch; escurrir la remera, el pantalón y el alivio de no haberse comido el granizo que, cinco minutos después, empezó a caer del cielo.
Pero el cielo ya lo tenía en la espalda.Se había estampado a lo largo de la pedaleada y ahora estaba todo concentrado ahí.
Entré, casi desnudo.
Alguien te había avisado que esto podía pasar.La tormenta, diría minutos antes, se te iba a caer encima y vos tenías que estar atento para aprovechar el viento a favor.
Mirar de reojo la masa de nubes oscuras que me comía para volver a levantar la vista y anhelar, en vano, el paraíso que se me ofrecía metros más adelante.
sábado, 18 de octubre de 2008
21
El hombre se despierta con el despertador en la boca y, apenas palpa la almohada increíblemente húmeda por el sudor, se arroja al suelo y empieza a suplicar.
-¡Pero no! ¡Por favor! ¡No...
-Es muy tarde, man, te llevamos.
-Pero... pero... pero...
Su mente también sudada vacila y se atrofia. Hace un movimiento poco feliz para esquivar a los recién llegados que lo alcanzan por la espalda, lo taclean, lo derriban. En un acto desesperado, se libera y, rabioso, se desliza debajo del diván.
-Sal de ahí, chivita, chivita, sal de ahí, de ese lugar...- empieza uno, y los demás se le unen entre gritos y carcajadas. Todos juntos:
-…el palo no quiere pegarle al lobo, el lobo no quiere sacar a la chiva, y la chiva no quiere salir de ahí…
-Salí ya…- agrega otro, sacrificando el hilo de la canción-…o vamos nosotros y sacamos a la chiva.
-¡Pero si soy un buen pibe!
-Sed nihil, vir. Quam minimum credula postero.
-Chupáme la pija.
-¡Pero no! ¡Por favor! ¡No...
-Es muy tarde, man, te llevamos.
-Pero... pero... pero...
Su mente también sudada vacila y se atrofia. Hace un movimiento poco feliz para esquivar a los recién llegados que lo alcanzan por la espalda, lo taclean, lo derriban. En un acto desesperado, se libera y, rabioso, se desliza debajo del diván.
-Sal de ahí, chivita, chivita, sal de ahí, de ese lugar...- empieza uno, y los demás se le unen entre gritos y carcajadas. Todos juntos:
-…el palo no quiere pegarle al lobo, el lobo no quiere sacar a la chiva, y la chiva no quiere salir de ahí…
-Salí ya…- agrega otro, sacrificando el hilo de la canción-…o vamos nosotros y sacamos a la chiva.
-¡Pero si soy un buen pibe!
-Sed nihil, vir. Quam minimum credula postero.
-Chupáme la pija.
lunes, 13 de octubre de 2008
Secuelas
Lo hicieron pasar a un cuarto muy similar. Las ventanas estaban tapadas con tablones de madera dispuestos en cruz y fijados con unos pocos clavos. El mismo personaje se acostaba esta vez sobre un diván y daba vueltas inquieto, como buscando una posición adecuada para descansar. Otro sahumerio ridículo se consumía sobre el escritorio desde hacía ya tres días, y siempre era el mismo. Increíble, ¿no?
En el momento exacto en que llegan a ese diván en que reposa el hombre (siempre el mismo, es bueno recordarlo), el tipo parece haber encontrado la posición deseada y, a los ojos de los recién llegados, dormita sin preocupaciones.
-Hey, despertáte- murmura el primero que lo ve ahí echado. El hombre emite un ruido algo parecido a un bostezo o a un gemido, se incorpora sobre el diván y mira al que lo despertó.
-Dejáme dormir. Hace sueño acá adentro, ¿no te das cuenta? Dejáme dormir, que si no duermo se me van a salir los ojos.
-No importa, podés dormir todo lo que quieras.
-No me creen nada, ¿no?
-¿No creemos qué?
-Que se me van a caer los ojos si no les doy la espalda y sigo durmiendo.
-Tenés una cicatriz en la cara.
-No, ¿en serio?
En el momento exacto en que llegan a ese diván en que reposa el hombre (siempre el mismo, es bueno recordarlo), el tipo parece haber encontrado la posición deseada y, a los ojos de los recién llegados, dormita sin preocupaciones.
-Hey, despertáte- murmura el primero que lo ve ahí echado. El hombre emite un ruido algo parecido a un bostezo o a un gemido, se incorpora sobre el diván y mira al que lo despertó.
-Dejáme dormir. Hace sueño acá adentro, ¿no te das cuenta? Dejáme dormir, que si no duermo se me van a salir los ojos.
-No importa, podés dormir todo lo que quieras.
-No me creen nada, ¿no?
-¿No creemos qué?
-Que se me van a caer los ojos si no les doy la espalda y sigo durmiendo.
-Tenés una cicatriz en la cara.
-No, ¿en serio?
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